No hay dudas sobre esto: los robots han llegado para quedarse y ser cada vez mejores. Pero ¿será posible la humanización de los robots?

La irrupción y disrupción tecnológica, y en especial con los robots, están transformando las tareas de los sectores administrativos, la atención al público, los servicios bancarios, el transporte y el turismo, los E-commerce, los gobiernos, entre otros. Por eso hoy se habla de una hibridación entre robots y humanos: ninguno subsiste sin el otro.

Cuando llegaron los cajeros automáticos a los bancos, no significó que los humanos se quedarían sin actividades, sino que su función se redefinió para centrarse en tareas más complejas y personalizadas.

Cuando nacieron los E-commerce y los sistemas que permiten efectuar tareas administrativas y contables online, no significó el cierre de las tiendas. Los vehículos autónomos no se hacen solos, la biomedicina no aplica la robótica por su cuenta; y así podemos seguir ejemplificando con todas las industrias para aclarar que la humanización de los robots no pretente sustituir la mano de obra humana en el servicio al cliente.

¿Los robots están de nuestro lado?

Las bondades de las innovaciones tecnológicas aplicadas están en redescubrir el aporte humano.

Por un lado, el consumidor, cliente o ciudadano obtiene lo que desea en tiempo real y sin moverse de su casa. Esto mejora la experiencia y la satisfacción, claves del éxito de cualquier empresa. Mientras más utilice sus dispositivos para efectuar acciones, más uso le dé a las soluciones disponibles y más transacciones realice, más avances en relación a usabilidad, sistemas y procesos resolutivos se irán aplicando para mejorar su calidad de vida.

Esto se traduce en mayor optimización del tiempo para las personas, ahorro de costos operativos, incremento en las ventas y fidelización para las Industrias.

Por otro lado, al automatizar tareas mecánicas, repetitivas, predecibles y hasta aburridas para más de un empleado, la empresa o entidad está apostando a redefinir el trabajo de las personas en conjunto con el uso de tecnologías inteligentes.

Así, el trabajo humano se enfoca en tareas más sofisticadas, significativas y personalizadas que revalorizan el puesto laboral. La tecnología está evolucionando para realizar una gestión dinámica y menos jerárquica del trabajo.

El equilibrio ideal entre bots y humanos

economía creativa

La robotización del empleo trata de optimizar la gestión humana y la productividad. No existen razones para tener miedo a ser reemplazados por los avances tecnológicos. El verdadero desafío es lograr la perfecta hibridación humano-robot y a su vez la humanización de los robots.

A esto se lo llama “Economía creativa”. Los trabajos creativos demandan el uso de habilidades cognitivas que sólo las posee el humano. En los estudios sobre inteligencia artificial se destaca que hay funciones cognitivas del propio ser humano que son imposibles de ser emuladas por los robots.

Entonces, la automatización, robotización y la inteligencia artificial aplicada a la vida cotidiana harán que nazcan y crezcan nuevas categorías del empleo sin que la humanización de los robots amenace el desarrollo humano del individuo en la industria.


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La aplicación de las tecnologías inteligentes, los robots, sistemas que automatizan, programas informáticos y algoritmos matemáticos requieren de la intervención humana y viceversa. Por lo tanto, la humanización de los robots no debe ser un tema en el que inyectar mucha polémica.

La clave está en la creatividad: cómo generamos la tecnología, cómo la aplicamos a nuestras industrias y a nuestra vida cotidiana y cuál es nuestra habilidad humana para producir nuevas explicaciones y para evolucionar cada vez más.

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